29 de enero de 2015

¿Innovas o modernizas?

O, dicho de otra manera, ¿qué es innovación para la Administración Pública?

Buscando definiciones de la innovación que pudieran caber dentro de esta idea nos encontramos con las siguientes:
La tercera edición del manual de Oslo define la innovación como la introducción de un nuevo, o significativamente mejorado, producto (bien o servicio), de un proceso, de un método de comercialización o de un nuevo método organizativo, en las prácticas internas de la empresa, la organización del lugar de trabajo o las relaciones exteriores. ( http://es.wikipedia.org/wiki/Innovaci%C3%B3n)
Para el INAP Innovación pública es la aplicación de ideas y prácticas novedosas en el ámbito de la gestión pública con el objetivo de generar valor social. http://www.inap.es/innovacion
Michael A. West y James L. Farr definieron innovación como la secuencia de actividades por las cuales un nuevo elemento es introducido en una unidad social con la intención de beneficiar la unidad, una parte de ella o a la sociedad en su conjunto. El elemento no necesita ser enteramente nuevo o desconocido a los miembros de la unidad, pero debe implicar algún cambio discernible o reto en el status quo. http://es.wikipedia.org/wiki/Innovaci%C3%B3n
En el blog de Ramón Archanco, Innovación es definida como el arte de conjugar elementos ordinarios con novedosos, tales como la experiencia, el conocimiento, medios técnicos o tecnología para llegar a un resultado nuevo que nos de un valor superior. http://papelesdeinteligencia.com/que-es-innovacion
Por último un apunte: La tarea del innovador no es generar miles de ideas, sino implementar algunas y cosechar resultados. Hartmunt Raffler.

El quid de la cuestión es: ¿Cómo definimos la innovación dentro una organización que no se rige por las leyes del mercado, dónde la competencia no existe y su "actividad" no está amenazada, en principio, por la consecución de beneficios económicos?
Circunscribiéndome al ámbito local que es el que más conozco, podríamos decir que cada ayuntamiento es un mundo, pero en principio estaríamos de acuerdo en que no va a venir nadie a echarlos de su negocio, ni de su territorio: el municipio.
Parece que los requisitos necesarios para denominar a un proyecto como innovador se relajan dentro de la Administración Pública, por lo menos en el aspecto anteriormente indicado.
De este modo acabamos llamando innovación a cualquier cosa, abusando del concepto.
Si bajamos mucho el umbral podríamos definir innovación como todo aquello que es nuevo para una organización, pero intuimos que es algo más, ya que si no tendríamos que aceptar que todas las PYMAP (Pequeñas Y Medianas Administraciones Públicas) en algún momento son innovadoras, y sabemos que esto no es así.
Hay tres requisitos imprescindibles en toda innovación:
- Que sea algo nuevo
- Que resuelva un problema
- Que tenga éxito entre los consumidores (ciudadanos)
Respecto al último punto debemos aclarar que la innovación en la Administración Pública no siempre tiene que tener éxito entre los ciudadanos, ya que una innovadora ley no hay opción a cumplirla, es obligatorio. Pero otras medidas o proyectos, sirva el  ejemplo del DNIe, si necesitan del éxito, ya que pueden existir otras alternativas, como en este caso otros medios de identificación electrónica.
Si este último punto no está presente, es decir, tu proyecto de administración electrónica, por seguir con el ejemplo, cristaliza en un nuevo producto o modelo/método de tramitación que no usa nadie… Si el % de la tramitación es residual… O si este producto o proceso es ya utilizado con éxito en otras administraciones, entonces tu proyecto de innovación no es tal, ha fraguado en un producto sin éxito, o simplemente es modernización, por lo tanto no es una innovación1.
La tentación de vender todos nuestros nuevos servicios con ese halo de innovación, para que medios de comunicación se hagan eco, nos ha hecho desnaturalizar el concepto. Algo muy habitual entre todos los dirigentes, y que técnicos y demás trabajadores consentimos de buena gana.
Y es que nos gusta pensar que trabajamos en proyectos innovadores, que aunque nuestra organización no sea un mar de creatividad, por lo menos nosotros estamos intentando cambiarla desde dentro.
Para no desfallecer nuestra mente se agarra a un clavo ardiendo, viendo innovación donde sólo hay mejoras, pero es nuestro mecanismo de autodefensa, la ilusión por trabajar y creer que estamos cambiando algo.
¿No crees que tendemos a confundir modernización con innovación?




Publicado originalmente en el Foro General de la Comunidad de Inovación de la Red Social del INAP.
Imagen: By Ana Beatriz Patiño (Own work) [CC BY-SA 3.0 (http://creativecommons.org/licenses/by-sa/3.0)], via Wikimedia Commons

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