19 de julio de 2010

¿El Ogov matará al silencio administrativo?

Tras una interesante conversación con @idoiallano, sobre la necesidad de una Ley de acceso a la información pública, y tras leer su último post comparto plenamente su demandas e inquietudes.

El derecho de acceso a la información pública está recogido de una forma muy amplia y vaga en el artículo 105.b de la Constitución y en el artículo 37 de la ley 30/1992 de Régimen Jurídico de las Administraciones Públicas y del Procedimiento Administrativo Común, de una forma muy restrictiva.

España es el único país de la Unión Europea, junto con Malta, Grecia y Portugal, que aún no tiene una Ley de este tipo.

Un hecho curioso es que exista una Ley sobre reutilización de la información del sector público y no exista una ley que regule el acceso a dicha información.

Es imposible de esta manera disponer de datos completos, accesibles, reutilizables, en formatos abiertos y sin problemas de licencia, no sesgados, ni cautivos por empresas TIC que parecen sus propietarios, y no la administración.

Parece ser que ya está en marcha el anteproyecto de Ley de Transparencia y Acceso a la Información Pública que esperamos venga a paliar las deficiencias y recortes que actualmente se producen.

Para dar un paso definitivo en dirección al Ogov hace falta que tres de sus pilares, transparencia, participación y cooperación, sean los abanderados, y no estaría de más abrir un debate entorno a ese anteproyecto, abrirlo a la participación.

También dijo el Presidente del Gobierno que esta Ley acabará con el silencio administrativo, aspecto que personalmente aplaudo.

La Coalición Pro Acceso valora entre un 60 y un 78% de silencio administrativo como respuesta a las solicitudes presentadas. En este caso al silencio administrativo lo llaman argucia en términos legales.

Hoy que vivimos rodeados de tecnología, en la sociedad de la información y el conocimiento, donde la inmediatez es una demanda continua, el silencio administrativo cada vez tiene menos sentido.

Creo saludable que la administración motive todas sus decisiones y que esta herramienta, me refiero al silencio, deje de ser el paraguas bajo el que se esconden la ausencia de espíritu de servicio público, la desgana y, a veces los errores.

Sé que en su momento es posible que tuviese algo de sentido, sentido burocrático, pero creo que sería un gran impulso para el Open Government que éste firmara su certificado de defunción.

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